Soñando con los 80

monseñor

Anoche soñé  con ud compañero… le soñé frío y macilento, con olor a sangre rancia y pólvora quemada.

También estaba usted compañera.  Con lágrimas en sus ojos y un grito que llegaba al cielo y a los mismos infiernos…en su regazo yacía el cuerpo de su hijo que murió peleando.

Anoche mi sueño se llenó de rostros conocidos y tantos más desconocidos, – rostros sin cruces en sus  sepulcros, rostros rasgados por aves de rapiña, pero eran rostros sonrientes, que en su último momento no sé lo que vieron.

Fueron sueños teñidos de rojo escarlata. Calientes de puro coraje y premonitorios de un porvenir mal revelado.

Yo soñé, se lo juro…con su hijo que no alcanzó a nacer, porque usted se fue al cielo cuando la bomba en mil pedazos estalló. Lo vi alegre y jugaba con el hijo de la niña Juana. Que tampoco logró nacer, porque la pobreza no lo dejó crecer.

Anoche…soñé con los 80-  si. Eran los 80 lo sé muy bien.  No había celulares ni redes sociales.  Los correos que se mandaban eran papelitos con el sello de autodestrucción después de leer-

En mi sueño iban estudiantes, obreros, campesinos, y demás.  Recorriendo las calles de la gran ciudad, como mares de gente las olas se veían venir. Con pancartas, gritos y voces que los ecos en las noches dejan escuchar-

Pues le digo que si, También eran los 80. Cuando con gases y salva se quiso  a la gente amedrentar y al no poder; las balas de a de veras tuvieron que usar.

Eran los 80 cuando las masacres a la orden del día estuvieron y los derechos humanos no se conocían – Digo yo,  que eran los 80 porque aún se tenía dignidad.

Pero… sabe compañero, con lo locos que son mis sueños. Vi en ellos todas las zonas marginales, a los pies de las grandes residenciales,  las escuelas donde los niños no saben leer y menos se les enseña a pensar. Había hospitales con farmacias vacías, llenos de camas y personas en el suelo aún.

 Hombres, mujeres y niños muriendo porque la pobreza no los deja vivir, escuché balas por doquier, gente huyendo de no se qué y siempre el sueño seguía siendo de color rojo escarlata.

Lo que yo no sé compañero;  tal vez usted me puede decir,  si aún eran los años 80 o era ya  el 2016. (2017).

Ena Álvarez